Hace algunos años la conocí, ella era delgada, de tez muy blanca, cabello obscuro, estatura mediana y rasgos finos; me parecía bonita, diferente, pero sobre todo estaba a mi alcance. Compartíamos las mismas clases, empezamos a compartir los tiempos libres, las salidas de la escuela, incluso a veces hasta las llegadas. Un buen día las circunstancias me orillaron a pedirle que fuera mi novia, y no es que no lo quisiera, más bien era que tenía muy poca experiencia en esos temas y temía demasiado un no como respuesta; se lo dije de la manera menos romántica posible, así como si fuera cualquier cosa, con miedo, hasta un poco patético diría yo, pero finalmente y despues de hacerse la interesante me dijo que sí, y ese día comenzó una historia de varios años.
jueves, 7 de mayo de 2009
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