Sería difícil resumir nuestra relación, yo creo que es una relación como cualquier otra, creo que siempre ha imperado la fidelidad, el respeto, la confianza y el amor; al principio fue difícil porque nos costaba trabajo vernos y esta situación era causada por mí, aún así ella siguió, y eso es algo que le voy a agradecer siempre; pero cuando nos veíamos era genial, era algo que no puedes explicar, un bienestar incomparable, era claro que ahí es donde queríamos estar era nuestro sitio seguro, juntos nada importaba; llegó un momento el que ya comenzamos con más seriedad la relación, es decir, ya nos veiamos cada que queríamos vernos (casi a diario), no había mentiras, nos contabamos todo, compartíamos todo etc., juntos no había nada que no pudieramos superar, juntos eramos todo lo que en ese momento queríamos ser, incluso eramos pareja modelo ante algunos amigos.
Después de cinco años de relación llegó un hijo, porsupuesto no planeado, pero no por eso menos querido, la decisión de tenerlo fue difícil para ella pero lo aceptó; al principio ya con el niño ella estaba deprimida, fue muy difícil el primer año, no era lo que teniamos pensado pero la vida nos ayudo mucho, conseguí un buen trabajo y poco a poco lo superamos y lo superamos bien. Los dos años siguientes fueron buenos años, teniamos el dinero suficiente para darnos pequeños lujos, para ser totalmente independientes, para disfrutar de la vida.
Pero como toda relación se fue deteriorando, por la rutina, por los problemas económicos que siempre aparecen, por las metas no conseguidas, por las frustaciones, jamás ha habido infidelidad pero si rutina, mucha rutina. Los últimos dos años hemos tenido más problemas que los que tuvimos todos los años anteriores juntos, yo he tratado de poner todo de mi parte tal como me he manejado en la relación, tratar de complacerla en todo lo que estaba en mis manos (y a veces hasta lo que no), hacer lo que ella quería, no pedirle nada más que cariño, tragarme las cosas que me molestan cuando sabía que no eran más que tonterías, con el argumento de que era más importante que estuvieramos bien a discutir por algo que no tenía sentido; pero parece que todas esas cosas no han sido suficientes para que ella tenga un bienestar, siempre está de malas, enojada, cortante etc.
Cada que eso pasa es muy triste, porque uno se pone a pensar en todos los momentos buenos, que fueron demasiados y que ahora son tan pocos.

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