Debido a la notoria falta de felicidad en ella, la última vez que discutimos le dije que si ella no era feliz conmigo, que si ella no quería esto en su vida, que la puerta estaba abierta, que fuera a buscar su felicidad porque lo que yo quiero es que sea feliz, le afirmé que yo la iba a apoyar en todo lo que pudiera, que sólo tenía que pedirlo y si yo podía lo haría con mucho gusto, lo haría porque la quiero. Su respuesta fue que eso ya lo había pensado, y que definitivamente no era su deseo separarse de mí, eso me reconforto tanto. Ese fue un gran día.
jueves, 7 de mayo de 2009
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